Antes de introducir la filosofía del Pensamiento Ajustado (Lean Thinking) es muy importante definir el término “muda”. “Muda” es la palabra japonesa para referirse a desperdicio. Concretamente, “muda” significa cualquier actividad humana que absorbe recursos pero que no crea valor.
 pensamiento crítico
Afortunadamente hay un antídoto muy poderoso para “muda” y es: el Pensamiento Ajustado. El pensamiento ajustado es una forma de definir el valor, de organizar las acciones de creación de valor en la mejor secuencia, de dirigir estas actividades sin interrupción siempre que alguien las necesite y de llevarlas a cabo de forma cada vez más efectiva.
 
En resumen, esta filosofía se define como “ajustada” porque ofrece un método para hacer cada vez más con cada vez menos –menos esfuerzo humano, menos equipo, menos tiempo y menos espacio- a la vez que se consigue estar cada más cerca de ofrecer a los clientes lo que ellos realmente quieren.
Analizar todas las actividades de un proceso (dentro y fuera de la empresa) e identificar y eliminar todo desperdicio, definido esto último como aquellas actividades que no añaden ningún valor.
Taiichi Ohno y Shigeo Shingo, creadores del sistema de producción de Toyota, fueron los primeros en poner en práctica los métodos de eliminación del despilfarro, demostrando que alta calidad no va ligado necesariamente con alto coste. El enorme éxito de la firma Toyota y de muchas otras compañías que adoptaron los métodos de Toyota da testimonio de sus principios. De hecho, el sistema de producción de Toyota fue el precursor del pensamiento ajustado.
DÓNDE APLICAR EL PENSAMIENTO AJUSTADO
 
El pensamiento ajustado no es un listado que recoge las mejores prácticas entre las que los fabricantes pueden buscar y escoger. Se trata de una filosofía, una forma de conceptualizar el proceso de fabricación desde la materia prima hasta el producto final, desde el concepto del diseño hasta la satisfacción de los clientes. Esta forma de pensamiento diferente a las demás puede aplicarse a todo tipo de empresas (grandes empresas, PYME, administraciones, etc.) Igualmente, su aplicación puede darse en la fabricación y los servicios, en los talleres y oficinas, y dentro de las empresas y en el funcionamiento entre ellas.
CÓMO ES APLICADO EL PENSAMIENTO AJUSTADO
 
El Pensamiento Ajustado se aplica mediante un proceso en cinco pasos que se describe a continuación.
Paso 1: Definir el Valor
Un proceso sin desperdicios es aquel que funciona correctamente. Conseguir eliminar los desperdicios de un proceso requiere tiempo y esfuerzo, así que es importante trabajar en procesos que creen valor. Los clientes de una empresa tienen el último voto a la hora de juzgar si la empresa ha creado valor o no. Por tanto, una categoría de “muda” (desperdicio) es contar con un proceso para un producto o servicio que el cliente no quiere.
Los 7 desperdicios típicos son: exceso de producción, tiempos de espera largos, transportes innecesarios, procesos inadecuados, inventarios excesivos, calidad incorrecta (rechazos) y movimientos inadecuados.
Paso 2: Identificar la Corriente de Valor
En la Corriente de Valor se incluyen tres categorías de actividades:
Pasos que indudablemente crean valor.
Pasos que no crean valor pero que son necesarios.
Pasos que no crean valor y que pueden eliminarse inmediatamente.
Paso 3: Análisis y optimización del Flujo productivo
Para documentar el proceso, el equipo de pensamiento ajustado recorrerá físicamente todo el camino (proceso), observando la distancia que debe atravesar el producto a lo largo de todo el proceso. Algunas operaciones muy pequeñas pueden tener una distancia de 100 millas, ¡y eso estimándose que el recorrido del proceso de producción de aviones es de decenas de miles de millas!. Una vez identificado el “muda” concreto en un proceso y la manera de eliminarlo, el propósito de este paso será animar a las organizaciones para centrarse en un flujo rápido del producto, sin las obstrucciones de las paredes y de la distancia física que existe entre los distintos departamentos funcionales.
Es aquí donde las empresas ajustadas introducen lo que se conoce como las “5 eses”, una metodología utilizada para reducir la improductividad oculta. El nombre de las “5 eses” procede de la primera letra de las siguientes palabras japonesas: Seiri Seiton Seiso Seiketsu Shitsuke
Seiri – separar las cosas necesarias de las innecesarias y descartar las innecesarias.
Seiton – ordenar cuidadosamente e identificar las cosas necesarias para que sean fáciles de usar.
Seiso – limpiar continua y adecuadamente y mantener el orden.
Seiketsu – mantener constantemente las 3 eses anteriores: Seri, Seiton y Seiso.
Shitsuke – convertir en un hábito para los trabajadores el cumplimiento constante de las reglas comentadas.
Paso 4: Producir en función de la demanda
En una empresa ajustada el inventario se considera que es un desperdicio. Por tanto, producir algo que no se vende también es un desperdicio, en tanto en cuanto se produce algo que no se vende y que en el inventario consta como bienes acabados. Es pues importante que sea la demanda de los clientes la que tire del producto a través del sistema. Esto supone sin duda un gran contraste con el método tradicional de fabricación, en el que el sistema anima a producir todo lo posible, empujando así los productos a través del sistema. Una vez que se han llevado a cabo los tres primeros pasos, éste adquiere una gran importancia.
Paso 5: Perseguir la perfección
Los primeros éxitos que se consiguen cuando se han introducido los cuatro primeros pasos descubren nuevas oportunidades de mejora reduciendo el esfuerzo, tiempo, espacio, coste y errores, a la vez que se ofrecen productos y servicios que cada vez son un mayor reflejo de lo que los clientes realmente quieren. Este paso sirve para recordarnos que la mejora continua es posible y que consiste en el estado deseado del cambio en cualquier entorno. Soñar con la perfección es divertido y útil, ya que nos demuestra que es posible y nos ayuda a conseguir más de lo que podríamos conseguir de otra forma.

 

El funcionamiento ajustado no es una moda que se pueda adoptar durante un breve período y luego olvidarla, sino un compromiso a largo plazo para eliminar el desperdicio ya comentado y que se basa en las propias personas afectadas, dependiendo de ellas el éxito o fracaso del proyecto de mejora.